Y no me fastidia solo por mi habitual trauma con la vejez, por que se me caduque el bono joven (de hecho, se me ha caducado ya, lo que me parece un timo porque aún me quedaban casi quince días para mi cumpleaños) y me empiecen a cobrar en el banco, sino porque éste es un año en el que me han pasado muchas cosas y he aprendido mucho. Posiblemente, el año más completo de mi vida. Y sin moverme de aquí.
Para empezar, ha sido el año en el que he empezado a trabajar, con lo que he podido quitarme el trauma de parásito social que me venía acuciando últimamente. Así de paso conseguí a Molly que me está siendo muy útil (y que como dice mi padre, se disfruta más cuando sabes lo que cuesta. Al principio cuando la miraba me veía a mí misma fregando escaleras y me sentía muy orgullosa). También pude pagarme la academia, que aunque me dolió mucho soltar la pasta a toca teja (curiosamente, más de lo que me hubiese dolido pagar la matrícula que era más cara, supongo que por que para lo de la matrícula estaba mentalizada y para esto no), fue un alivio que mis padres no tuviesen que pagarlo (aunque me dio mucho que pensar en Albufeira) (eso sí, yendo a la academia no me siento tan orgullosa como mirando a Molly, la verdad... por cierto, con Molly me refiero a mi ordenador, por si alguien pensaba otra cosa. A la vejez me ha entrado la suprema tontería de ponerle nombre a los objetos, estupidez que no hacia cuando era pequeña, pero ahora sí). He aprendido muchas cosas trabajando, también. Siempre es una experiencia gratificante (sobretodo cuando llega la nómina).
También ha sido el único curso en el que desde el principio, por primera vez en mi vida, tuve una visión realista de los hechos y supe que era imposible sacármelo todo en junio... y voy y lo hago. Teniendo en cuenta lo soñadora que soy, siempre fantaseo con tener un curso perfecto (y tener mas cosas perfectas en otros ámbitos, yo estoy siempre soñando), con lo cual, la vida nunca me da gratas sorpresas, porque yo ya me había preparado mentalmente para ellas (soñar no es tan bueno a veces). Total, que la primera vez en mi vida que no imagino la mejor de las opciones sucede... y no me hace ilusión alguna.
Porque este curso pasado casi acaba con mi salud física y mental. He pasado unos meses muy duros, bordeando la depresión y con unas contracturas y lesiones de cuello que por desgracia parecen irreversibles, pero bueno, lo peor fue el daño emocional. Pero como todo lo que no mata enseña, ahora miro esos meses con un ligero optimismo. Porque me hacen valorar sobremanera algo tan estúpido como encontrarse bien, y poder ir a clase sin sentirte fatal y tener deseos de salir de allí corriendo, volver a tu casa y hacerte un rebujón en la cama mientras lloras por ser una cobarde sin tener motivos reales para encontrarte tan mal. Aún no puedo cantar victoria del todo, pero estoy acercándome ya a la felicidad, es decir, no a la absoluta, porque no se puede alcanzar, sino a mis cotas habituales de felicidades, que son bastante más bajas que algunos años pero es otra consecuencia inevitable de crecer. Y lo estoy consiguiendo sola, sin la ayuda de la piscina y sus veinte anchos (que patético suena el número ahora XD) que tanto me ayudaron en verano. Eso me hace sentir fuerte. Y eso está bien.
Estos últimos meses, consecuencia de encontrarme algo mejor, he conseguido controlar mi endemoniado carácter, que se estaba volviendo insoportable, sobretodo para mí. Aún tengo mis arrebatos de rabia homicida, pero bueno, no aspiro a controlarlos porque soy así desde que nací, consecuencia en parte de guardarme las cosas hasta que explotan, pero al menos ya no soy una borde estúpida que muerde en vez de hablar sin motivos justificados. Es un circulo vicioso, un buen circulo vicioso: tener buen carácter me hace sentir bien, y sentirme bien me hace tener buen carácter.
También he avanzado mucho en el clan de los inmortales. No espero que nadie entienda porque es importante para mí, ni porque casi lloré el día que David empezó a meterse con mis personajes, pero esta historia ha hecho más por mí de lo que nada pueda hacer jamás. Ha sido y es un verdadero flotador y vía de escape en momentos de angustia, y me ha mantenido a flote cuando estaba muy hundida. No sé que hubiera hecho de no haber tenido esto, algo que me ilusionaba, pero hubiese estado mucho peor. Quizás así la gente entienda por qué estoy tan pesada con ella, por qué esa libreta me acompaña a todas partes. Le debo mucho, mucho, mucho. Y la quiero mucho, mucho, mucho. Es la única parte de mí de la que me siento orgullosa.
Y bueno, creo que por esto puedo concluir el repaso a mis veinticuatro años, con la seguridad de que nunca jamás los olvidaré, tanto que hasta casi lloro al despedirme de ellos. Muchas veces recordamos etapas, pero nos cuesta encajarlas en una edad. Es decir, recordamos aproximadamente los años que teníamos, pero es difícil asegurar si teníamos once o doce sin algo que nos lo señale, como el curso en el que estábamos o algo así, y aún así hay que echar cuentas. Yo estoy segura de que cuando recuerde esta etapa podré decir "Ahí tenía veinticuatro años. Y era pequeña, y débil, y estúpida, y una niña aún. Pero crecí. Y aprendí muchas cosas sobre mi misma y sobre los demás, y aprendí a ser fuerte, y a que por muy bajo que caigas siempre hay una salida, y cuando sales eres más fuerte. Y también más feliz".
Y si has leído esto hasta el final, has leído el mayor trozo de mi alma que jamás haya puesto en palabras. Posiblemente no te haya gustado, porque mirar dentro de las personas no suele ser una experiencia grata. Pero esta es mi vida. Y estoy orgullosa de ella.
" But I'm a creep
I'm a weirdo
What the hell am I doin' here?
I don't belong here."
I'm a weirdo
What the hell am I doin' here?
I don't belong here."






















5 comentarios:
Hm Hm~~ espero que no borres esta entrada después de todo. Es muy bonita la verdad owó
Es muy cursi la verdad. Lo que no dice mucho en mi favor. Pero bueno.
Bueno, tarde o temprano iba a leerla (quizás con días, semanas o meses de retraso), pero ya que has mandado el mensaje, pues la he leído. Bueno, no tengo por qué reírme ni nada por el estilo, ni mucho menos me parece una chorrada (aunque diga que lo es y tal). Tu historias no me parecen malas, de hecho, escribes como ojalá escribiera yo en mi vida, pero sabes que me gusta picarte y que el 90% de las veces no digo lo que pienso. Bueno, me parece una buena entrada... a veces es bueno expresar estas cosas, son símbolos de madurez (por así decirlo) o al menos sirven para desahogarte. Nada, 25 años es una edad perfecta, a mí todavía me falta tela por pasar.
Luego nos vemos.
Eres nuestra Wendy, Aida ^^
Es una tontería que te traumes por cumplir años. No los aparentas por fuera, ni por dentro (gracias a Chopper *O*)
Gracias por lo de Wendy. No, si este año esoty menos traumada que otros, la verdad. Pero me da pena.
Publicar un comentario